Los
Autores Xavier...
mi vida es como la de cualquier otro individuo, con el particular
detalle que Dios me dio la oportunidad de servirle aportando este
Sistema basado en la música que ha ayudado a tantos.
Me desarrollé en un medio familiar el cual me dio la gran
oportunidad de vivir en carne propia situaciones comunes como
las de cualquier otro individuo. Estas situaciones fueron para
mí tierra fértil de promesas que realicé
cuando era apenas un pequeño niño, debido a la inestable
presencia de mi padre, la muerte de mi hermano menor y el constante
sufrimiento de mi madre. Estos factores me ayudaron a experimentar
abandono, rechazo, miedo y culpa, los cuatro tiranos de mi vida
que años más tarde, con la ayuda de Dios y los ángeles,
pude descubrir.
A la edad de 16 años dejé el hogar incorporándome
como guitarrista de un famoso grupo musical en México.
A los 21 años me casé y experimenté la hermosa
alegría de ser padre; tengo dos hijos: Javier y Fabiola.
Después de unos años de matrimonio, sin saber porqué,
me divorcié; sentía una gran angustia una necesidad
de abandonar todo. La angustia y la culpa me quemaban por dentro.
Años más tarde fui jinglista y productor reconocido
en el medio de la publicidad y la industria musical. Gracias a
ello pude darme cuenta de que la música que escribo tiene
un impacto especial en la gente. Un día una psicóloga
amiga mía utilizó mi música con grandes resultados
terapéuticos, (hasta la fecha ella continúa utilizándola)
lo que años más tarde me sirvió como referencia
para el inicio de mi trabajo músico terapéutico.
Pero mi vida se estaba desbaratando, no había nada que
me satisficiera. El vacío que sentía era enorme,
el alcoholismo en el que había caído me estaba destruyendo.
¡Un día desperté!, salí al jardín
de mi casa, me hinqué y le dije a Dios...
-"¡Padre, sácame de este infierno, si Tú
me guías y me rescatas de la confusión y el enorme
vacío en el que vivo, te ofrezco ser tu servidor a través
de mi música!". Desde entonces la música que
escribo ha sido dedicada a la transformación.
Dios me respondió. Poco después El puso en mi vida
personas, libros, diversos seminarios, y dentro del gran equipo
de preparación, mi amado Maestro Jesús y mis amados
ángeles que han sido mis guías y maestros. Mi vida
cambió. Tengo la maravillosa oportunidad de compartirlo
contigo a través de la música. Que en sus inicios
tuve el gusto de presentar en Puerto Rico, y años más
tarde, como resultado de mucho trabajo interior, nació
el Sistema completo, el cual he tenido el honor de compartir -junto
con mi esposa Rosario- en México y E.U.
Rosario... Mi infancia y adolescencia puede ser
considerada buena y tranquila; nací en un ambiente familiar
aparentemente armonioso y estable, que muchos envidiarían.
Desafortunadamente hasta el más normal y tranquilo de los
ciudadanos de este planeta viene cargando herencias vivénciales
de padres y abuelos, llenas de malos entendidos y confusión.
Mi padre, de mente científica, perfeccionista, la mayor
parte del tiempo ausente debido a su gran carga de trabajo. Mi
madre, perfeccionista, amante del orden y poco tolerante. Ambos
dando a sus hijas lo mejor que podían. Mi hermana -mayor
que yo-, distante a mí. Y yo, como cualquier individuo,
con sus pequeñas o grandes experiencias, la confusión
alteraba la verdadera esencia de quien soy.
Recuerdo haber sentido confusión y vacío desde muy
niña, además de una profunda sensación de
angustia, miedo, culpa y de estar fuera de lugar; con una constante
necesidad de hacerme notar y ser aceptada por los demás.
Dichas emociones fueron mis compañeras por muchos años.
Llegó un tiempo en mi vida donde mi única esperanza
y aliento era mi hija Creel. La confusión y el vacío
me abrumaban, intensifiqué mi búsqueda hacia un
cambio interior, practiqué meditación, asistí
a seminarios. Aparentaba que todo estaba bien, debía de
aplicar lo aprendido, la meditación me mantenía
en aparente calma pero mi realidad era otra; yo seguía
intacta, no había hecho ningún cambio interno. Todo
lo que había aprendido en los cursos se había quedado
sólo en mi mente, no podía ponerlo en práctica,
veía mis mismos errores, las mismas formas de comportamiento
repetitivas, me sentía sin fuerza, derrotada, perdida;
me castigué muchos años arrastrando a mi hija conmigo,
lo sabía pero no podía cambiar.
Buscaba la compañía de los instructores como si
ellos me fueran a llenar el vacío, había la esperanza
de que
en cualquier momento alguno de ellos diera la clave para salir
de donde me encontraba, todo era en vano.
En uno de los talleres a los que asistí, hicimos una práctica
que consistió en pegar en un cartón recortes de
revistas o fotografías que expresaran lo que deseábamos
para nuestras vidas. Las cartulinas de mis compañeros estuvieron
llenas de recortes con casas bellas, coches, viajes, perfumes,
ropa, etc. Al ver eso me sentí vacía, sabía
que aunque necesitaba dinero y algunas cosas que ellos pusieron,
nada me llenaría; me sentía triste aunque aparentaba
estar feliz, el vacío era muy profundo, una vez más
no encajaba en donde estaba, me sentí fuera de lugar. Nada
de lo que deseaba lo podía expresar con fotografías,
así que lo que hice fue escribir.
Esta fue mi petición: "¡Padre, deseo borrar
el vacío y la confusión en la que me encuentro,
limpiar mis canales para ser libre, desarrollarme espiritualmente
y servir a tu plan Divino!".
Un año más tarde conocí a Xavier -ahora mi
esposo-, la primera vez que me comuniqué con él,
telefónicamente, fue como si ya lo conociera; sentí
alegría y una sensación de paz, mi Ser Superior
me hizo saber que finalmente mi peregrinaje había terminado.
Dios me respondió, me envió lo que había
pedido, comencé a sanar. El siguiente paso -como se lo
ofrecí a Dios- era mi servicio, aprendí el Sistema
y me incorporé ayudándolo en las sesiones individuales
y grupales.
Hoy, con todo mi amor -y sin ser escritora-, tengo el gusto de
corresponderle a Dios poniendo para ustedes la explicación
de este maravilloso Sistema de auto-liberación basado en
la música, que a muchos ha ayudado.