CAPITULO
10 Sexualidad
Durante
siglos en Occidente las instituciones religiosas han jugado un
papel importante para la guía de los individuos en el intento
de su reconexión con Dios. Desafortunadamente la confusión
de los individuos que dentro de estas instituciones existía,
dio como resultado que algunas enseñanzas fueran encubiertas
debido a una mala interpretación que de ellas hubo. En
contraposición a esto, las escuelas de ciencias ocultas
o mejor conocidas como escuelas esotéricas, a pesar de
haber sido perseguidas, tuvieron la tarea de resguardar el conocimiento
para que llegado el momento el ser humano pudiera acceder a él.
El encubrimiento de la verdad en relación a la sexualidad
ha provocado que la humanidad permanezca en el desconocimiento
del verdadero propósito de la unión entre hombre
y mujer: la reconexión con la conciencia espiritual y la
liberación del alma para reconectarse con su origen. Dando
lugar con ello a una interpretación equivocada y creando
alrededor de la sexualidad un ambiente turbio y sucio que genera
en la persona emociones confusas de: deseo-culpa, miedo-gozo.
Por lo que el individuo es incapaz de sentir AMOR PLENO en el
momento del acto sagrado en la unión íntima con
su pareja.
Los antiguos egipcios, hebreos, griegos, mayas en México,
incas en Centroamérica, chinos, japoneses e hindúes
consideraron la sexualidad como Ciencia Sagrada que eleva la energía
sexual en un vínculo que une a la pareja hacia el camino
de Dios.
En tratados donde se acepta la sexualidad como Ciencia Sagrada,
es conocido que en toda relación sexual la energía
de la pareja se intercambia, uniéndola energéticamente;
en el acto de eyaculación el hombre deja partículas
de energía en la mujer que actúan como conexión
energética con la pareja por varios años.
En una relación estable estas partículas de ningún
modo afectan a los individuos, ya que el propósito de ambos
es utilizar su experiencia de convivencia para su desarrollo como
individuos, pareja, familia y (aunque conscientemente no lo saben)
en su desarrollo espiritual.
En relaciones temporales o casuales con ausencia de amor, donde
es solamente atracción sexual, las partículas de
energías depositadas en la mujer funcionan como ancla y
obstaculizan el desarrollo espiritual de ambos individuos.
Como consecuencia, la mujer se encuentra en mayor desventaja debido
a que las partículas energéticas depositadas por
el hombre la contaminan, y la mezcla de estas partículas
da como resultado un aceleramiento del desgaste energético
y físico, incrementando el poder del Enemigo Interior,
que enviará impulsos y estimulación sexual con mayor
frecuencia para que la mujer continúe en actividad sexual
desordenada; dando como resultado la constante necesidad fisiológica
del orgasmo. Al drenar constantemente su energía se manifiesta
el envejecimiento prematuro, además de otros síntomas
de debilitamiento, aunado a otros trastornos emocionales como
culpa y auto-desprecio. Al mismo tiempo, la sensación de
imposibilidad de frenar esta conducta sexualmente compulsiva.
En cuanto al hombre que utiliza su energía sexual en relaciones
temporales o casuales, éste, a través del semen,
pierde la energía que recolecta de todas partes del organismo;
provocando a la larga un debilitamiento físico y un acortamiento
de vida. Incrementa al Enemigo Interior que le envía pensamientos
y necesidades sexuales hasta que se produce una continua necesidad
de sostener sexo. Causando culpa, auto-desprecio e ira hacia sí
mismo.
Cada vez que se tiene un orgasmo sin amor, con el falso propósito
de gozar y tener satisfacción física, ambos individuos
pierden energía, se drenan. El clímax es momentáneo,
sólo dura unos instantes porque está vacío
del ingrediente primordial: amor.
Es por ello que en todas las culturas -desde tiempos remotos-
jamás han recomendado y hasta prohíben la práctica
de relaciones sexuales casuales (que en la actualidad se les llama
aventuras), debido a que relaciones múltiples ensucian
a la mujer y desnutren energéticamente al hombre, provocando
bloqueos en la corriente eléctrica que impide el flujo
energético evitando así la evolución espiritual.
La relación de amor con -una pareja estable- mediante de
la sexualidad, unifica los campos de energía interconectándose
y retroalimentándose energéticamente. Se establece
un sentido de unidad con la pareja (cuando hay amor deseas estar
con tu pareja, disfrutar de su presencia y compartir con ella
todo lo que tú eres).
Cuando hay una relación estable con la pareja, que por
diversas circunstancias se separa en situaciones dramáticas
-como es el caso de un divorcio o muerte-, al momento en que uno
de los dos se va, el que se queda siente como un profundo vacío,
en palabras textuales el individuo dice: "Me siento desgarrado..."
"siento como si me hubieran arrancado un pedazo...".
Esto no es una metáfora, es algo real, hay un desgarramiento
en el campo energético debido a que había estado
unido por su interconexión sexual. Al separarse en forma
dramática o brusca, el campo que se había formado
se rompe produciendo un hoyo energético.
En la actualidad también se encuentra el lado opuesto:
aun en contra de las creencias religiosas el individuo se ha liberado
sexualmente debido a la gran manipulación en los medios
de comunicación, donde se transmiten mensajes incitándolo
a tener actitudes promiscuas y de vicio, a través de la
música, videos, cine, tv, revistas. Quienes promueven esto
son personas ignorantes que desconocen que el propósito
verdadero de la energía sexual es la elevación del
espíritu. Manipulan y hacen de la sexualidad una moda como
símbolo de "liberación" y "modernidad",
que unido al alcohol, tabaco y drogas provoca que el individuo
siga estas tendencias. Ello causa que drene su energía
sexual y se aleje cada vez más de la posibilidad de reconectarse
consigo mismo y con su Alma, provocando en él un enorme
vacío el cual cree que llenará a través de
su conducta en la sexualidad y los vicios.
La liberación sexual o el rompimiento de tabúes
e inhibiciones sexuales debe enfocarse a una dirección
espiritual positiva, que lleve al conocimiento pleno de uno mismo
con su Ser Superior, que a su vez lleva a la reconexión
con Dios. De lo contrario las diferentes y novedosas experiencias
sexuales causan vacío existencial, que quiere decir vacío
en relación al significado de la vida.
La sexualidad de ninguna manera es algo malo, sucio o prohibido.
Es una herramienta que Dios otorgó al ser humano para ser
utilizada, no sólo para la procreación, sino también
para que el individuo pueda elevar su energía y con ella
encontrar el camino para la meta final, la evolución y
su reconexión con Dios.
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