CAPITULO 11 Yo soy inocente "PADRE, PERDÓNALOS PORQUE NO SABEN LO QUE HACEN". ¿Conoces esta frase del Maestro Jesús? El pidió al Padre que perdonara a aquellos que lo estaban sacrificando. Pidió perdón en nombre de la humanidad. El sabía que la humanidad estaba sumergida en ignorancia y confusión.
La humanidad entera está llena de malos entendidos y de confusión debido a que no ha podido recordar el verdadero propósito de la vida: el propósito de reconocer en sí mismo el amor. El amor verdadero que recorre el velo de la ignorancia y la confusión; el amor y el perdón que disuelve la culpa, el resentimiento, la codicia, el miedo. El verdadero propósito en la vida jamás ha sido ser importante, ser influyente, rico, tener muchas mujeres o muchos hijos. El verdadero propósito es encontrar en uno mismo el amor, y a través del amor, el saber, la sabiduría de Dios.
Este capítulo se comenzó con uno de los legados más importantes que el Maestro Jesús dejó a la humanidad, porque en él dejó dicho a cada individuo: "Te perdono porque eres ignorante, no sabes lo que haces; si no sabes lo que haces eres inocente, si eres inocente estás libre de culpa, si eres libre de culpa y libre de castigo, mereces el perdón de Dios y de ti mismo".

Al haberte Dios perdonado debes perdonarte a ti mismo, porque si no lo haces estás cometiendo un acto de soberbia, te crees más importante que Dios, crees tener más autoridad en ti que la que Dios tuvo para perdonarte. ¿Cómo es que te niegas a perdonarte si el Maestro Jesús y Dios ya lo hicieron siglos atrás por ti?

Te preguntarás: ¿cómo puedo aplicar esto en mi vida?

La fórmula está en dejar de creer el diálogo de la Mente Mentirosa y el Enemigo Interior.
Si eres producto de padres no planificadores de la paternidad, jamás fue culpa tuya que tu madre se embarazara; ella y él decidieron tener un rato de amor o excitación sexual de la que tú surgiste, ¡jamás los obligaste a traerte!, ¡estás libre de culpa! de que tu madre o padre rechazaron la responsabilidad que ellos mismo escogieron al realizar el acto sexual; toda pareja sabe que en una relación sexual existe la posibilidad de embarazo. Por lo tanto... ¡Eres Inocente!
Si eres producto de padres planificadores y tuviste el infortunio de que ellos tuvieran situaciones negativas posteriores a tu concepción o nacimiento, por lo que realizaste promesas que no has podido cumplir, la gran noticia es que ¡Eres Inocente! Por ley natural y divina jamás podrás cambiar la vida de otros o hacerte cargo de la felicidad de otros. De ningún modo es tu papel; por ley natural los padres son quienes se hacen cargo de los niños, no es al revés. A los niños no les corresponde cuidar a los padres.
Que quede bien claro: hijo no planificado o hijo esperado, mentira que tiene el poder de hacer sufrir a otros; mentira que causa la enfermedad o muerte de otro; mentira que de él dependa la felicidad o desdicha de otros; mentira que puede escoger por otros.

Dios, al crear al ser humano le otorgó un don, uno de los más maravillosos dones, el don del Libre Albedrío (quiere decir libertad de elegir); cada ser humano tiene esta cualidad y es la decisión de cada individuo buscar y lograr su felicidad, paz y bienestar. No hay nadie en el mundo que te pueda obligar a ser feliz si tú no quieres; así como no hay nadie en el mundo que pueda dormir por ti y gozar de las horas de descanso si tú no lo haces por ti mismo. Esto se aplica en todos los sentidos de la vida y a todas las personas con las que convives: padres, pareja, hijos, hermanos, sobrinos, etc. Nadie puede cambiar la vida de otra persona si ésta no lo desea.
Tal vez todo esto te suene egoísta y soberbio, pero no es así. Como persona se busca el crecimiento individual en dos niveles: emocional y espiritual. Al llenar estos dos niveles en amor y autoestima, es cuando se está listo para compartir con los demás.
De ningún modo lo anterior quiere decir que te conviertas en un corazón duro, que nada ni nadie te conmueva, indiferente al dolor y miseria ajena; o que te vuelvas déspota; que atentes contra la vida o integridad de otros; que no te arrepientas por actos negativos en tu pasado producto de tu confusión. ¡Eso jamás!, sería ir en contra de las leyes divinas. La lección es: Cada persona es responsable de sus actos, de ninguna manera culpable, porque como ya se dijo, la culpa trae consigo castigo, y un ignorante jamás debe ser castigado, pero ese ser ignorante debe hacerse responsable de sus actos.

Ejemplo: Juan: Soy alcohólico, mi esposa ya no quiere estar conmigo; dice que no soporta que cada fin de semana que voy a ver a mi madre -que también es alcohólica- regreso a la casa alcoholizado. No sé qué hacer, si no voy a ver a mi madre temo que algo le suceda, ella está muy enferma, toma mucho sobre todo los domingo, si no estoy con ella siento que algo le va a pasar, tengo que ir a cuidarla, pero no puedo evitar beber cuando voy a verla.
Ella dice que comenzó a tomar después de que yo nací, mi padre la abandonó por mi culpa, él no quería hijos. Sin embargo ella me tuvo; desde que yo recuerdo ella siempre tomó y yo me prometí que estaría con ella para cuidarla, comencé a tomar porque en su borrachera me decía que por mí ella se había vuelto alcohólica y que debería hacerle compañía tomando.

Debido a que se siente culpable porque la madre fue abandonada, Juan toma el papel de protector de la madre, y por la culpa que ella le recuerda constantemente, accede a beber convirtiéndose así en alcohólico.
Juan desea cambiar su vida. Para ello primero debió haberse hecho responsable de su alcoholismo, entendiendo que nadie lo obligó a tomar (su madre se lo dijo, le sugirió pero no lo forzó, él mismo tomó la decisión debido a que se sentía culpable). Segundo, debió entender que es inocente de que el padre los abandonara y que no hay justificación para que la madre se haya vuelto alcohólica (existen muchas mujeres que fueron abandonadas y que optaron por un camino de trabajo y vida digna en lugar del camino de la autocompasión que su madre eligió). Por lo tanto, él es inocente del dolor de su madre, fue decisión de ella el hacer el amor; de ningún modo pudo Juan forzarla a tener el acto sexual en el cual él fue concebido.
Al comprender esto se liberó de la culpa, comenzó a auto-valorarse, aceptó que es bueno e inocente, que sólo estaba confundido por las circunstancias en las que creció, que de ningún modo necesitaba el alcohol como castigo. Por primera vez en su vida sintió el éxito, confianza, amor y respeto por sí mismo. Al liberarse de la culpa y las promesas se liberó del vacío, el vacío de amor que desde niño sintió, tuvo la oportunidad de ver la vida con otros ojos, los de un ser libre que se siente pleno, que se ama y respeta, comprendió desde su corazón el significado de Libre Albedrío. Se dio cuenta del dolor por el que su madre ha pasado, sintió compasión por ella, con amor y humildad perdonó sus equivocaciones e intentó ayudarla nuevamente, pero la ayuda que en esta ocasión ofreció fue distinta: siempre respetando la libre elección de ella y respetándose a sí mismo. Como la madre rechazó todas las alternativas de curación que él le ofreció contra su alcoholismo, Juan la continúa visitando y apoyando siempre y cuando ella se encuentre libre de los efectos del alcohol.

Recuerda, el Maestro Jesús dijo: "Ama a tu prójimo como a ti mismo".

El nunca quiso decir que primero ames a los otros y luego a ti. Si tú no tienes amor por ti mismo no puedes amar a otros, y si crees que es malo o egoísta amarse a sí mismo, entonces estás malinterpretando el mensaje de Jesús.

 

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