CAPITULO
13 Ley
de Causa y Efecto Para
muchos este tema puede ser ya conocido, para otros, totalmente
desconocido, por lo que creemos será de interés
y mucho valor dar una breve explicación sobre la Ley de
causa y efecto.
En el universo esta ley es la que rige todos los planos de evolución,
ya que el pensamiento, la palabra o la acción que emite
la persona genera una carga de energía positiva (de amor
y servicio), o negativa (miedo, odio, tristeza, etc.). Se le llama
causa a la primera carga de energía que se emite (negativa
o positiva) que atrae un efecto, cuando se unen estas cargas se
genera una partícula que se imprime en el espacio causal.
Imagina que por encima de la cabeza tienes un círculo de
luz muy brillante compuesto por millones de partículas
de luz de carga positiva, al centro del círculo está
el alma, la energía de este circulo de luz es muy poderosa
y brillante, gira a una velocidad muy rápida. Cuando la
persona hace algo negativo, ya sea en pensamiento, palabra o acción,
se registra un punto negativo, si después de actuar negativamente
hace algo positivo siendo lo positivo continuo y fuerte, habrá
más luz y borrará el punto negro. Pero si se vuelve
a hacer algo negativo se multiplican los puntos negros convirtiéndose
en cargas negativas y se corre el riesgo de atraer lo negativo
hacia a ti, porque la energía obscura es muy fuerte, pero
al hacer el bien se limpian los puntos negativos, esto quiere
decir que en lugar de que los puntos negros continúen atrayendo
lo negativo, con los actos buenos se llena el círculo de
luz y se borra lo negro.
Cuando se atraen situaciones negativas aprendes, y si aprendes
se limpia lo negativo o negro en tu espacio causal. Al aprender
se crea conciencia y la conciencia es luz.
Esto quiere decir que todas las cargas que generas con tu pensamiento,
palabra o acción son una causa, que por su vibración
atrae un efecto. Significando que nadie te premia o castiga, es
el resultado de tus pensamientos, palabras o acciones, las que
provocan que vivas experiencias agradables o desagradables. De
ninguna manera es Dios o el destino quien te lleva a vivir las
experiencias agradables o desagradables, es tu propia carga plasmada
en tu espacio causal -donde se encuentra el alma. A estas partículas
de carga negativa o positiva se les llama partículas evolucionantes,
las cuales como imanes ayudan a atraer los eventos que te hacen
vivir la experiencia para evolucionar.
Por ignorancia, confusión e imitación el individuo
repite los mismos actos que los padres enseñaron. Si ellos
te trataron con dureza y crueldad es muy probable que repitas
la misma forma con tus hijos. Eso no quiere decir que seas malo,
es lo único que sabes para tratar a tus hijos y se llama
ignorancia. Como desconoces la ley de causa y efecto sigues cometiendo
el mismo acto hasta que aprendes la lección. Y en tu espacio
causal se graba cada uno de los momentos en que trataste a tus
hijos mal, y estas grabaciones se van a producir en cargas negativas
en contra de tu contabilidad.
Ejemplo:
Si decides un día acercarte a una religión o filosofía
que te lleve a entender la ley de Dios y paras de tratar mal a
tus hijos, comenzando a darles amor y a hacer actos buenos para
los demás, habrás aprendido y evolucionado a través
de ampliar la conciencia. Pero si por el contrario, continúas
tratando mal a tus hijos y a los demás, las cargas negativas
grabadas en tu alma atraerán lecciones de dolor para que
aprendas por medio del mismo dolor.
En el proceso evolutivo del hombre, hay que tomar en cuenta que
el alma no muere, sólo muere el cuerpo biológico;
el alma ha estado dando vueltas y vueltas y, al desencarnar, si
el espacio causal o lugar donde se plasman los pensamientos, palabras
y acciones está libre de cargas negativas, entonces el
alma tiene la oportunidad de pasar a una fase de evolución
superior, pero si el espacio causal continúa teniendo cargas
negativas, el alma sigue en el mismo nivel evolutivo para continuar
limpiando y aprendiendo. El planeta tierra es como una escuela
en la cual el ser humano se entrena y hasta que se hace maestro
en el arte de amar, es cuando su alma pasa a un plano superior
de la evolución en el universo.
El Maestro Jesús pidió perdón por la humanidad:
Porque El sabía que esta humanidad era ignorante de la
ley; los individuos no sabían que se estaban dañando
a sí mismos, dañando su evolución, ya que
esta ley es la base de la evolución.
Si bien la ley de causa y efecto podría aplicarse a que
todo lo que has vivenciado tú lo causaste, es incorrecto
creer que eres culpable por haber elegido mal. Lo correcto es
aceptar la responsabilidad para cambiar los hechos y entender
la confusión en la que has vivido, porque al aceptar el
miedo, el enojo, resentimiento, odio, que eres culpable y malo,
entonces el Enemigo Interior buscará acorralarte para que
continúes pensando, hablando y actuando negativamente.
Ya sea en contra de ti mismo o de los demás. El efecto
es el mismo, generas más cargas negativas que por ley de
causa y efecto atrae hacia a ti más sufrimiento y dolor
hasta que aprendes la lección.
La lección es entender que jamás has sido culpable,
que las falsas creencia sobre ti mismo son fantasía producto
de interpretaciones equivocadas, jamás has sido malo y
mucho menos culpable. Eras responsable e ignorante por lo tanto
Dios te ha otorgado la oportunidad de corregir tu camino de vida,
de borrar y cambiar los malos entendidos en relación a
quien eres. Dios te está brindando la oportunidad de reconectarte
con La Divinidad del Ser y tu alma para que te reconozcas en amor.
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