CAPITULO 7 Promesas...
Falso propósito de vida
La promesa es un vínculo energético que bloquea el cuerpo emocional. Se establece a cualquier edad, no respeta tiempo, distancia, condiciones; ninguna circunstancia que el individuo esté viviendo. Para este lazo energético no hay excusas, exige su cumplimiento, no importa si te acuerdas o no de lo que prometiste. La promesa es un peso que llevas como un grillete pendiendo de ti que te impide moverte con libertad toda la vida. Debido a que la energía del niño es muy poderosa, ésta se queda concentrada casi en su totalidad en cumplir las promesas por el resto de su vida, no importando que éstas se hayan hecho antes o después de haber nacido.
Cuando el alma se separa del cielo hay un gran vacío y entra en estado de amnesia, provocando confusión y una enorme tristeza por haber dejado el cielo, el alma tiene el recuerdo del Amor y sabe quiénes serán los padres en la tierra; tiene la esperanza de encontrar en la familia el amor que tenía en el cielo, porque hay un gran vacío que necesita llenar y que solamente se llena con Amor; pero si el bebé no fue esperado el impacto negativo que produce el Enemigo Interior de la madre contamina al bebé aunque posteriormente la madre llegue a aceptarlo y amarlo. El pequeño Enemigo Interior que comenzó a desarrollarse en el recién llegado ya está vibrando; el vacío de su llegada y el Enemigo Interior le hará creer por consecuencia que deberá buscar un "propósito de vida" para llenar el vacío emocional, o vacío de amor. Es entonces cuando se inicia la penosa y lastimosa búsqueda de la aceptación para ser valorado, reconocido y aceptado, buscando siempre ser importante en la vida de otro a través de las promesas.
Generalmente el individuo se hace esclavo de las promesas desde que está en el vientre de la madre: cuando el bebé se siente rechazado, en un intento desesperado por hacerle saber que quiere nacer, que desea vivir, que es parte de ella, que es bueno, que su presencia es conveniente. Como se siente rechazado y cree no tener un lugar en la familia, si no tiene lugar y si nadie lo está esperando, entonces cree que no hay una razón de vivir. Busca entonces un propósito de vida que le haga tener sentido vivir, de lo contrario significaría morir. El bebé sabe que debe vivir, es entonces cuando promete... Las promesas se convertirán en su falso propósito de vida, la promesa le hace sentir que ya tiene un lugar en la vida de los padres, él cree que haciendo promesas y cumpliéndolas será aceptado e importante para ellos, que será útil e indispensable, entonces sentirá que vale.
Si la madre en un momento piensa: "No es el momento para este embarazo, será mejor abortar...", el bebé recibe esto y hace la pro-mesa; cree que si la madre le permite vivir es porque le hizo la pro-mesa, entonces su propósito en la vida será cumplir las promesas para que su vida tenga valor y sea aceptado e importante para la madre.

Ejemplo:
Laura recordó... Mi mamá tenía ya dos hijos y se estaba divorciando, cuando supo que estaba embarazada ya no vivía con mi padre; se sentía sola, creía que nadie la iba a aceptar, muchas veces deseó abortar...; Yo quería nacer, le prometí ser buena y siempre estar con ella...

Al hacer las promesas el bebé se basa en la información que trae del cielo, cree y piensa que puede ayudar porque todavía está conectado con el Ser Superior -Dios-; su conexión le confirma que puede cumplir porque posee facultades Divinas para realizar su Verdadero Propósito de Vida; el propósito inicial antes de llegar a la tierra era amarse y respetarse a sí mismo y reencontrar a Dios. (además de muchos otros dependiendo de la misión o lección de vida que cada individuo trae desde el cielo). Pero el bebé no cuenta con las limitaciones que al nacer se presentan:

1.- El bebé dentro de la madre está como dentro de un capullo, protegido de las influencias externas del medio ambiente. Aunque recibe influencias negativas de la madre, físicamente no es lastimado, (sus heridas son emocionales); se da cuenta de lo que pasa en relación con los padres y su medio ambiente, sus facultades psíquicas superiores todavía funcionan en un mínimo grado de capacidad, por lo que cree en el momento de hacer las promesas que será factible cumplirlas y ayudar a los padres a pasar por el amargo transe por el que estén pasando.
2.- Al nacer entra en shock con el medio ambiente, el impacto es muy fuerte, su circuito electrónico comienza a entrar en corto circuito y olvida o mejor dicho archiva en sus memorias las promesas y lo sucedido durante su estancia en el vientre. El individuo crece y se desarrolla ignorante de que está atado a la madre o al padre a través de las promesas.
3.- Su condición física, emocional y mental en los primeros años de vida le impiden cumplir sus promesas debido a que su pequeño cuerpo requiere de ser cuidado y guiado por los padres durante un largo periodo de tiempo.
4.-Por otro lado, después del nacimiento la conexión con el Ser Superior se va debilitando y bloqueando hasta que finalmente el individuo, por el incremento de cargas negativas, bloquea casi en su totalidad su conexión con el Ser Superior.

Para aclarar lo anterior, imagínate dentro del vientre de tu madre; tu alma está conectada a una fuente de energía -Dios- a través de un cable de 7 filamentos equivalente a 1000 watts, con las influencias negativas que recibes, tu cuerpo emocional comienza a entrar en corto circuito, los filamentos comienzan a bloquearse; por regla general al nacer se olvidan las promesas y los bloqueos mayores suceden en los primeros siete años de vida, posteriormente continúa bloqueándose hasta que finalmente quedas casi en penumbra con 20 watts (eres inconsciente de las leyes de Dios); perdiste la conciencia de quién eres, de dónde vienes, y cuál es tu propósito verdadero en la vida. Ya no recuerdas lo que viviste y prometiste dentro del vientre de tu madre.

Como ya se mencionó, las promesas están archivadas en las memorias del Cuerpo Mental y crean lazos energéticos que atan, no se ven pero sí existen. ¿Sabes cuáles son los más frecuentes? ¡Claro!, aquellos que impiden separarse de los padres, son fuertes e invisibles ante los ojos, algunos son tan fuertes y pesados que se vuelven obvios para otros, es cuando se suele decir: "Esta persona está atada al cordón umbilical". ¡Sorpresa!, este dicho es literal, el lazo energético se forma desde el momento mismo en que se elabora el primer pensamiento de compromiso o promesa, no importando si se realizó dentro del vientre o después de haber nacido.
Cada vez que promete, como niño, adolescente o adulto; a los dos, diez, 15, 20, 30, 50 ó 100 años de edad el individuo se ata por toda la vida, pierde la libertad de vivir y gozar del libre albedrío que Dios le otorgó. Las promesas tienen más fuerza cuando fueron hechas en el vientre de la madre o en los primeros años de vida porque toda la energía del niño será dirigida a cumplirlas, aun a pesar de que no las recuerde.
La falsa creencia y la mentira en la que vive el individuo es que nace para cumplir la promesa, que se le convierte en su "propósito de vida", y que por supuesto es un falso propósito, ya que el verdadero es el que traemos del cielo y por el cual bajamos a la tierra, pero la confusión que provocan el miedo y el rechazo confunden al bebé haciéndole creer que su promesa es el auténtico propósito de vivir.
Es por eso que en muchos casos, aun después de la muerte de la persona con la que se hizo la promesa -padres, esposo(a), hijos, etc., las personas guardan luto por años, sufren, se sienten culpables por la ausencia del ser querido, a pesar de que hayan pasado años de su muerte, porque era su falso Propósito de Vida. El individuo que lleva cargando consigo las promesas -debido a la culpa-, olvida la verdadera personalidad del que murió y en muchas ocasiones, aunque el difunto haya sido un tirano, lo recordará como una buena persona.

Ejemplo:
Tania... Mi padre era un hombre muy rudo, a mi madre y a mí nos pegaba mucho, era... muy macho; yo tenía como siete años cuando él enfermó de gripe y me pidió que le trajera un caldo, en ese momento yo estaba jugando, así que tardé un poco más de lo que él esperaba; se enojó cuando me escuchó reír, salió de la cama y con un fuete del caballo me golpeó muy fuerte, le supliqué que ya no lo hiciera y le prometí que lo cuidaría siempre para que nada le pasara.
Me casé pero no estaba a gusto, todos los días iba a visitar a mis padres para ver que nada les faltaba y estar segura de que mi padre estaba bien; él enfermó y se quejaba porque mi madre no lo atendía, todo el tiempo nos gritaba que éramos unas inútiles y no servíamos para nada, mi madre no podía cuidarlo sola ni tampoco creí que lo estaba haciendo bien, él siempre estaba de mal humor e insultándola. Bueno, eso nunca cambió y desde que enfermó se puso peor.
Mi esposo se molestaba mucho porque decía que mi madre podía cuidarlo sola, que no me necesitaban, yo me sentía culpable porque él no me dejaba estar con ellos el tiempo que yo quería; sentía que era injusto, finalmente me divorcié y desde entonces cuidé a mi padre hasta que murió. Me siento culpable porque creo que no hice lo suficiente para mantenerlo en vida, era tan bueno que no merecía morir, pobre de mi papá....

La promesa es tan fuerte que, cuando la persona muere, el que la hizo se siente terriblemente culpable. Las promesas relacionadas con: cuidar, proteger, hacerlo feliz, ser bueno, etc., son promesas de vida eterna. Esto quiere decir que a la persona que se le hizo este tipo de promesa no puede morir, porque si lo hace es sinónimo de que el que prometió no cumplió, porque no lo mantuvo vivo, no lo cuido bien; por eso murió, por lo tanto hizo algo mal.
La promesa siempre está conectada al Enemigo Interior, y la Mente Mentirosa tortura al individuo haciéndole creer el resto de su vida que es culpable, malo, por la muerte de la persona; o entra en depresión, ansiedad, melancolía, ya que siente que parte de su vida se fue con aquel que murió, su falso propósito de vida era cuidar y proteger a esa persona; se quedó sin propósito, ya no tiene porqué vivir.

Ejemplo: Janette... de 57 años comenzó diciendo: Estoy desesperada, desde que murió mi papá hace cinco años no me puedo sentir tranquila, lo extraño mucho, todos los días pienso en él y a veces hablo con él como si estuviera frente a mí; todos los domingos voy al cementerio, platico con él y le llevo flores. Cuando no puedo ir me siento culpable, es como si lo abandonara. No tengo ganas de hacer nada, desde que murió perdí el interés por todo, ya no salgo ni con mis hijos; mis ahorros se están acabando, necesito buscar trabajo pero me siento tan mal que no quiero hacer nada, he pensado en que mejor sería morirme...

Janette recordó que cuando era pequeña, su madre la rechazaba, no le hacía caso, la criticaba y maltrataba; su padre salía en su defensa y la protegía; al protegerla Janette sintió que el padre le salvó la vida; era importante para alguien, había una razón para vivir, en agradecimiento le prometió siempre cuidarlo y protegerlo. El enfermó y Janette prometió que lo cuidaría y nada le pasaría.
La promesa de siempre cuidarlo es un lazo más allá de la muerte: protegerlo para que nada le pase; mantenerlo vivo por siempre. Estas promesas se convirtieron en su propósito de vivir, Janette vivía para cuidar al padre. Cuando él muere, ella pierde el deseo de vivir (su "propósito de vida"); la vida no tiene nada más para ella, se siente sola y deprimida, desea morir.
Lo más peligroso en este tipo de promesas es que para cuidar a cualquier persona se tiene que estar con ella, no hay manera de cuidar bien a alguien a larga distancia, lo que convierte esta promesa de cuidar a... en un promesa doble; te prometo SIEMPRE estar contigo. Y si esa persona muere, quien hizo la promesa de cuidar tendrá la tendencia de morir para seguirlo, pues tendrá que cuidarlo por siempre aun después de la muerte. Así es la mente, graba todo fríamente y no entiende de excepciones, suposiciones o bromas.
Las promesas que el individuo hace en el periodo prenatal están relacionadas con situaciones similares a las que se mencionan en el capítulo de Rechazo y Abandono, también se realizan a cualquier edad después del nacimiento.

Promesas más frecuentes:
Te voy a hacer feliz...
Voy a ser bueno...
Siempre voy a estar contigo...
Te debo la vida...
Siempre te voy a cuidar y proteger...
Nada te va a pasar...
Nunca te va a faltar nada...
No voy a causar problemas...
Voy a guardar silencio...
Voy a ser perfecto...
No seré un estorbo...
Voy a ser como tú, me pareceré a ti...
Voy a hacer que estés orgulloso de mí...
Voy a ser el niño (o niña) que quieres...
Les voy demostrar quién soy... etc.

Situaciones más frecuentes de promesas después del nacimiento:

Madre o padre celoso del hijo: Uno de los cónyuges tiene celos del niño porque cree que su pareja le da mejor atención. La protesta del cónyuge celoso suele ser así: "Ya no me atiendes, desde que nació el bebé casi no me haces caso...". "Parece que sólo tienes hijo, ya nadie más cuenta para ti...". "Ya deja a ese niño y atiéndeme, ven aquí conmigo...", etc. El niño, cuando escucha este tipo de reclamos, siente que causa problemas entre los padres y se siente rechazado por aquel que está celoso, entonces hace promesas similares a las siguientes: "Voy a ser bueno...". "No voy a hacer ruido...". "No voy a causar problemas...". "Voy a ser como mi papá (o mamá) para que me acepte...”, etc.

Ejemplo: Soledad... Desde que nací mi madre ha estado enojada conmigo. Dice que antes de que yo naciera ella y mi papá siempre estaban juntos; cuando nací él volcó toda su atención a mí y mi madre dice que nunca más volvieron a salir solos pues siempre me llevaban con ellos y que cuando papá llegaba a la casa no había nadie más para él que yo... Eso no es cierto porque cuando él estaba en casa se sentaban abrazados a ver la televisión y yo jugaba sentada en el piso al lado de mi padre. Desde que nací mi padre se distanció de ella y siempre me ha culpado por eso..
Muerte del padre o de la madre: Cuando el niño fue rechazado, maltratado, cree que lo rechazan porque es malo y se siente culpable de algo que no hizo, por lo tanto se siente responsable por lo que pasa en casa; cree ser responsable por la enfermedad del padre-madre, en consecuencia sus promesas son similares a estas: "No te mueras, te prometo ser bueno..."."Dame tu enfermedad, mejor yo muero...", etc.

En algunos casos, cuando el padre está muriendo, hace prometer a los hijos diciendo, por ejemplo al mayor de ellos: "Cuida a tu madre y a tus hermanos, desde hoy eres el hombre de la casa, estás a cargo...". "No permitas que otra persona ocupe mi lugar...", etc. O dice a todos los hijos: "Cuiden a su madre (o padre)...". "Hagan lo que su papá (o mamá) pida, sean buenos hijos...", etc.

Ejemplo:
Gabriel, de 35 años comentó: Mi padre murió cuando yo tenía siete años, me pidió cuidar a mi mamá y a mis hermanos; al morir él mi madre tuvo que trabajar; yo me hice cargo de mis hermanos, les ayudaba con las tareas y les hacía de comer. A los nueve años de edad me fui como aprendiz con un carpintero y comencé a llevarle a mi madre lo que ganaba. Trabajaba y estudiaba; terminé la universidad y ahora mi madre ya no trabaja y yo sigo ayudando a mis hermanos, a la menor para que pague sus estudios en la universidad. Creo que nunca dejaré de ayudarlos, me siento muy unido a ellos, son mi responsabilidad, se lo prometí a mi padre.
Esto significa que el hijo mayor, pese a que aún era pequeño, tomó el rol de padre; es el patriarca, se encarga del bienestar familiar. Esta persona tarde o temprano comenzará a celar a la madre y a las hermanas. Querrá imponer su voluntad como si fuera el padre, saldrá a la calle para traer dinero a la casa y mantener o ayudar a la familia.

Rafael: Cuando tenía nueve años mi padre cayó enfermo, tuvo una larga agonía, todos estuvimos atendiéndolo, especialmente yo pues soy el mayor, y como tal me correspondía ayudar a mi madre en todo lo que necesitara. Cuando él estaba a punto de morir, en su última voluntad me pidió que no permitiera que alguien ocupara su lugar. Así lo he hecho y entre mi madre y yo hemos sacado adelante a mis hermanos; cuando yo tenía 17 años mi madre tuvo un pretendiente que quería casarse con ella y no se lo permití, él me agradaba mucho y lo llegué a querer, pero le había prometido a mi padre que nadie ocuparía su lugar, hablé con mis hermanos y entre todos se lo prohibimos. Ahora que soy padre me doy cuenta del gran error que cometí y me siento culpable, pero se lo había prometido a mi padre en su lecho de muerte, no podía fallarle.

Promesas por competencia: Algunas promesas como ésta aparentan ser buenas, pero no los son. Toda promesa es un lazo que ata, no permite al individuo ser libre, y si no hay libertad no hay felicidad.

El niño se promete "ser el mejor...", "no dejar que nadie le gane...", "hacer las cosas perfectas...", etc.
Te preguntaras: ¿Qué hay de malo en estas promesas?, y dirás: "Son promesas buenas". Sí tienen un lado positivo, ya que el individuo reúne su fuerza y energía para brillar en todo lo que emprende, pero la contraparte es que en el interior de la persona no hay un propósito verdadero, no hay gozo y felicidad por su esfuerzo; su motivación es la necesidad de complacer y agradar a los demás para no ser juzgado, no lo hace por el propio deseo de complacerse a sí mismo, es el propósito de competir para demostrar que es el mejor y ser aceptado.

Ejemplo:
Elisa: Mi hermana mayor siempre fue muy dedicada con sus estudios, se pasaba todo el tiempo pegada a los libros y haciendo trabajos para la escuela, todo lo que mi madre le ordenaba ella lo hacía. Yo, en cambio, nunca tuve la necesidad de ser excelente en la escuela, me conformaba con sacar buenas calificaciones sin ser la mejor, mi madre trataba de tenerme ocupada todo el tiempo porque siempre fui muy inquieta, pero lo que ella quería que yo hiciera no me gustaba, como tejer o bordar, le decía que no y ella se enojaba, me respondía que era una floja y que debía ser como mi hermana: siempre estudiando y sacando sólo excelentes calificaciones en la escuela. Además, ella no le causaba ningún problema, yo era la rebelde y la floja. Constantemente nos ponía a competir, decía: Deberías aprender de tu hermana..., quien termine de comer al último lava los trastes..., quien saque mejores calificaciones tiene un vestido nuevo...
Como siempre me molestaban me prometí que les demostraría quién soy; al cumplir los 18 me fui a hacer mis estudios a la universidad a otro estado, ahí comencé a tener éxito, comencé a trabajar al tiempo que estudiaba, siendo reconocida siempre por mis maestros y en el trabajo. Constantemente pensaba: ¿Qué dirían mis padres si me vieran teniendo el éxito que tengo, les complacería? Al poco tiempo de haberme recibido y tener un mejor puesto en la empresa, mi padre me dijo: ¡Qué bueno que estás teniendo éxito!, pero, ¿te has preguntado si no sería mejor que buscaras empleo en otra compañía, en la que pudieras tener más prestaciones de las que ahora tienes? Ve a tu hermana, en la compañía que trabaja hasta viajes le dan. Lo más triste de todo es que no me gusta mi trabajo y no puedo hacerlos sentirse orgullosos de mí, me siento tonta y me pregunto porqué Dios no me dio más inteligencia?.

Cristal recordó: Cuando era pequeña mi madre acostumbraba a ponernos a competir. Estuve en un hospital cuando tenía cuatro años y el doctor recomendó que me realizaran estudios para conocer mi IQ y saber si no había habido alguna lesión. Fue entonces cuando mi madre decidió aplicar el mismo examen también a mis hermanos y los resultados de ellos salieron excelentes en tanto que yo salí normal. Esto provocó que mi madre me exigiera más y me pusiera siempre como ejemplo a mis hermanos, señalándome constantemente lo inteligentes y buenos estudiantes que eran, yo no podría ser como ellos, eran mejores. Un día, aunque me esforcé y estudié para sacar excelentes calificaciones, no pude, lo que traje a casa no fue suficientemente bueno para ella, se enojó mucho, dijo que se avergonzaba de mí; que si no atendía más la escuela y lograba obtener mejores calificaciones haría de cuenta que no era su hija. Me dolió mucho, me prometí a mí misma y a ella demostrarle que soy la mejor, siempre la mejor.

Aun a pesar de que esta promesa la ha ayudado a ser una prominente ejecutiva, la necesidad de probar a los demás que es la mejor, ha hecho que tenga una constante necesidad de aprobación, probando a los demás que es buena, inteligente, eficaz, confiable y exitosa.

Promesa debido al sufrimiento de la madre:

Por ejemplo: Cuando la madre está sufriendo por maltrato y adulterio del esposo, ésta desea separarse, pero no lo hace para que los "hijos sigan teniendo padre y sustento". Esto se lo hace saber a los hijos, por lo que los niños sentirán que su madre sufre por su culpa y de aquí se pueden originar las siguientes promesas: Nunca me voy a casar, siempre voy a estar contigo; nada te va a faltar, te voy a defender, ya no vas a sufrir, etc.

Promesas de Vida:

Muerte de un hermano (a): La madre o el padre siente que al morir el hijo, muere junto con él; el hermano, al ver el dolor por el que sus padres están pasando, piensa en sanarles su dolor, promete "cuidar al padre o madre..."; "ser como la hermana (o) que murió..."; significa que cambiará su personalidad, tratará de parecerse si bien no físicamente, cambiará y tomará como propios hábitos y actitudes del que murió. Los padres pueden decir en estas circunstancias de duelo: "Tú tomarás el lugar de tu hermano (a)..."; "ahora serás el hijo (a) mayor...", etc.

Responsable de la vida de los padres, esposa (o), etc.: Al igual que en el caso anterior, los padres están en un profundo dolor por la pérdida de un ser querido o los padres, esposa(o), novia(o), etc., tienen un profundo vacío en sus vidas, sienten que los hijos o la pareja son sus "salvadores", sólo por ellos vivirán porque la vida no tiene ningún otro significado. Le dicen al niño, adolescente, pareja o x: "Tú eres mi motivo para vivir..."; "gracias a ti sigo vivo..."; "si no existieras me moriría..."; "si tú te fueras yo me moriría de dolor y soledad...". La persona, al ver el dolor del otro, asume el compromiso y toma el rol de salvador para aliviar su dolor estableciendo un lazo de vida.

Ejemplo: Rosa, de 14 años de edad recordó en la sesión de regresión: Tenía dos meses de nacida cuando enfermé, los médicos dijeron que tenía pocas probabilidades de vivir, mi padre -siempre ha sufrido de depresiones- me dijo: Te necesitamos...; nunca me dejes, tú eres mi único propósito...; si no estás no tiene caso la vida, sólo tú me haces feliz.
Cuando tenía un año mis padres se divorciaron, en mi vida he convivido muy poco con mi padre, en aquellos años lo veía una vez cada dos meses porque él no me buscaba, hizo su vida con otra mujer, mi madre le hablaba porque yo siempre preguntaba por él y he tenido la necesidad de estar con él; de saber si está bien y cuando no le hablo me siento culpable o siento que algo grave le va a suceder.

Los bebés aceptan como verdad todo lo que los padres dicen, hacen y sienten, así que Rosa asumió que gracias a ella el padre seguiría viviendo, convirtió su falso propósito de vida el estar con el padre para mantenerlo con vida; al no verlo, ella siente que debe ir en su busca para "salvarlo, si no están juntos él corre el riesgo de morir". Aunque el padre no la busca y no tiene interés de estar con ella, Rosa lo toma como un castigo, siente haber hecho algo mal y por eso su padre no la quiere ver.

Otras Promesas como Adulto:

Ante la Religión: En algunas religiones como en la Católica, el matrimonio es una unión en que la pareja une su vida y Promete ante Dios amarse y respetarse por toda la vida, hasta que la muerte los separe. No existe el divorcio, por lo tanto la pareja establece un lazo de vida con el cónyuge. Pero, ¿qué pasa cuando esta pareja llega al divorcio o separación?, el lazo hecho ante su religión no se rompe, así como tampoco se rompe el lazo energético establecido a través de la promesa. Seguirán conectados hasta la muerte de uno de los dos.

Promesas con los hijos: El padre o madre promete al hijo (a) cuidarlo y amarlo por siempre. En algunos casos el "amor", debido a la promesa, se convierte en algo enfermizo, absorbente, en un amor posesivo y obsesivo que no deja crecer al hijo.

Promesas de los cónyuges con sus padres: En muchos casos uno de los cónyuges tiene la promesa de vivir con sus padres -estar siempre con ellos o cuidarlos siempre-, por lo que la llegada de un bebé es inconveniente. Al tenerlo las responsabilidades con su nueva familia incrementan y obstaculizan el cumplimiento de la promesa con los padres.

Los padres viven alejados de su país de origen y familiares: Existen muchos casos en los que las personas se casan con extranjeros, decidiendo así cambiar de país de residencia; cuando uno de los cónyuges hizo la promesa de vivir con los padres, estar siempre con ellos o cuidarlos, la imposibilidad de cumplir esta promesa, por la lejanía de sus seres queridos, provoca un rechazo automático e inconsciente al embarazo debido a que un hijo obstaculiza más la posibilidad de algún día regresar a casa a cumplir las promesas.

Ejemplo:
Andrea: Mi esposo es alemán, lo conocí en México y después de casarnos nos fuimos a vivir a Alemania, amo a mi esposo pero me sentía muy sola, quería tener hijos pero también sabía que teniendo familia mi economía se iba a reducir para viajar a México y visitar a mis padres. Cuando me embaracé sufrí mucho, me sentía muy sola, hasta que mi madre vino a verme; faltaban sólo dos meses para dar a luz, pero aún así me hubiera gustado que mi padre estuviera conmigo, siempre me he sentido un poco culpable porque los dejé, aunque sé que no están solos porque tengo muchos hermanos, pero sé que están tristes porque casi no nos vemos.
Andrea no recordaba las promesas que había hecho a sus padres, pero éstas le reclamaron haciéndole sentirse sola, triste y culpable por no estar con ellos cumpliendo la promesa. A pesar de que Andrea amaba a su esposo y estaba contenta con su matrimonio, inconscientemente las promesas a sus padres le hicieron saber que no era correcto tener hijos ya que eso dificultaría aún más el regresar con sus padres y cumplir con las promesas hechas en su infancia. Por lo tanto el bebé se sintió rechazado creyendo que su mamá no lo quería.

Costumbres sociales, tradiciones o… ¿promesas?

Algunas promesas se han convertido con el paso de los años en tradiciones familiares o costumbres sociales, debido a que se han ido pasando de generación en generación, de familia en familia, hasta que finalmente se generaliza y se convierte en tradición o costumbre social, se puede apuntar dentro de éstas, lo siguiente:
Todavía en algunas sociedades existe la costumbre de que el niño o adolescente debe honrar y respetar al padre y la madre con extrema sumisión. Esto quiere decir que el niño hará exclusivamente lo que los padres le ordenen. Para algunas sociedades esto sonará como una locura de la época medieval, pero no es así; en la actualidad todavía existen familias y sociedades en las que la sumisión rebasa los límites, haciendo del individuo casi un esclavo sin voluntad, de igual manera se obliga a ser sumisa a la mujer en relación al hombre. En ambas situaciones, tratándose de niños, adolescentes o mujeres, los adultos o el hombre, en el caso de la mujer, puede ejercer su autoridad aun en forma humillante y agresiva.
Los hijos podrán recibir maltratos y abusos por parte de los padres o adultos, al igual que las mujeres por parte de los hombres; no pudiendo hacer nada para defenderse o protegerse, ya que a los padres, personas mayores y hombres se les respeta y obedece incondicionalmente, según la tradición del lugar.
Así también en algunas culturas la tradición es que al hijo(a) menor que ya es mayor de edad, se le hereda la obligación de hacerse cargo de los padres.

¿Qué tiene que ver esto con la promesa?
La promesa inicial, antes de convertirse en costumbre familiar, fue: "Siempre estaré contigo...". "Te voy a obedecer en todo...". "No voy a causar problemas...". "Siempre te atenderé, no importa lo que pase...". "Voy a ser como tú...". Los hijos aprendieron esto de los padres, se lo enseñaron a sus hijos y así sucesivamente se fue transfiriendo la promesa de padres a hijos, desde el tatara...tatara...tatara...abuelo, hasta que se convirtió en tradición familiar o costumbre social.

Ejemplo:
Isaías: Mi mamá dice que todos los hombres de la familia de mi papá son igual a él. Mi abuela, la mamá de mi papá, me contó que su mamá le decía...
-A mi abuelo todos le temían, cuando estaba enojado acostumbraba a decir: ¡Yo soy como mi padre!, él siempre ordenaba todo en casa y mi madre siempre obedecía, también me gusta que mi mujer y mis hijos me obedezcan en el momento que yo les ordeno hagan las cosas, de lo contrario la pasarán mal.

Todos los hombres por el lado de mi papá somos iguales, me prometí ser como ellos para que me aceptaran porque de chico se burlaban de mí cuando me veían ayudar a las mujeres. Pero no me gusta, me siento culpable cuando agredo a mi esposa e hijos, no sé qué hacer, es como tradición que el hombre maltrate a la mujer y a los chicos no los dejen ser libres.

 

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