*Continúa
tu lista en tu cuaderno de notas.
2.-
Lee con atención entre una y tres veces la siguiente explicación
de cómo afectan las promesas en tu vida cotidiana.
Cómo
afectan las promesas
Primeramente
quiero que recordemos que nada hay de malo en querer ser bueno
o en querer ayudar a los padres. El problema es que las promesas
bloquean la energía que le permite a la persona actuar
con libertad para un crecimiento emocional, material y espiritual.
Las promesas bloquean el amor incondicional, causando miedo, lo
que impide que el individuo actúe con libertad.
Voy a ser bueno... Me voy a portar bien... Te voy a complacer
en todo... Nunca causaré problemas... Estas promesas
o falso propósito de vida, están relacionadas con
todas las situaciones en la vida.
El ser bueno significa que debes complacer a tus padres y a los
demás. Te obliga a sentir que todas las personas con las
que interactúas deben estar satisfechos con lo que haces,
dices y piensas. Cuando no están de acuerdo te sientes
mal (malo), rechazado o culpable.
Desafortunadamente esta promesa no se enfoca únicamente
a cumplir con la persona con la que se hizo el compromiso, se
extiende hacia las demás personas con las que interactúas,
aun con desconocidos.
Ejemplo:
Emily.- Prometió ser buena y siempre
portarse bien para no darle motivo a su papá de enojarse
con ella. Desde muy pequeña ayudaba a su madre con sus
hermanos y en la casa, siempre fue buena estudiante y hacía
todo lo posible porque todo estuviera en orden para que sus padres
no se pelearan ni la castigaran a ella o a sus hermanos. Pero
Emily nunca pudo cumplir sus promesas en el ambiente hostil en
el que vivía. Por más esfuerzo que Emily realizaba
sus padres le hacían sentir que no era buena debido a que
siempre la castigaban o regañaban. Pero no porque ella
fuera desobediente o incumplida, sino porque los padres agresores
no podían cambiar su comportamiento y dejar de pelear demostrando
su enojo y frustración que se convertía en agresión
a sus hijos.
El falso propósito de vida de Emily era ser buena, al ser
criticada, castigada y rechazada, fallaba en los intentos de cumplir
su promesa, por lo que su fantasía de muerte se activaba,
pues ya no tenia razón para vivir.
Te demostraré quién soy... Seré el
mejor... Nadie me va a ganar... Lograré todo lo que deseo...
Estas son las únicas promesas que podríamos decir
que tienen un aspecto positivo. Impulsan al individuo al éxito.
El aspecto negativo es mayor debido a que los motivos por las
que se realizaron están ligados a la necesidad de hacer
saber a aquella(s) persona(s) con las que hicieron las promesas
que: eres digno de ser atendido, digno de ser escuchado, de ser
aceptado, etc. En muchas ocasiones al individuo no le importa
pasar por encima de otros, para demostrar ser el mejor y sentirse
importante.
Esta promesa la pueden cumplir seres muy energéticos, que
bajo el desprecio de alguno de los dos padres o de ambos -y en
algunas ocasiones de los hermanos-, el niño concentra toda
su energía en demostrar a la familia lo que él es
capaz de hacer.
El falso propósito de vida del individuo se convierte en
demostrar su inteligencia, sus habilidades, su fuerza, su valentía,
etc. Es una constante necesidad de llamar la atención y
si no lo logra, deja de haber un propósito de vida, no
hay razón para vivir.
Ser el mejor y el Número 1 significa que nunca nadie te
puede ganar, significa que siempre querrás tener la razón
-aunque no la tengas. Significa que en todas tus acciones, pensamientos
y palabras está implícita la competencia. Para poder
ser el Número 1, debe de haber siempre alguien que sea
el número dos.
Estas promesas interfieren en la buena relación de pareja.
Debido a que quien tiene la promesa, intentará imponer
su criterio, provocando frecuentes discusiones y desacuerdos entre
los dos.
Ejemplo:
Lauren: Mi esposo siempre quiere tener la
razón, siento que está en continua competencia conmigo.
No cabe duda de que es muy bueno en el ramo de sus negocios. En
casa es muy acertado con sus consejos y opiniones, pero a veces
no me permite expresar mis opiniones, generalmente no toma en
cuenta lo que digo, tengo que ser muy sutil para explicarle lo
que quiero y que acepte mis opiniones, sin que me diga algo intentando
ser mejor que yo.
Te voy a cuidar... Te voy a proteger... Son promesas
que atan de por vida. Son realmente destructivas, destruyen todo
intento de tener una vida propia y libre. Para poder cumplir cualquiera
de estas promesas, tienes que estar ahí, presente, viviendo
con la persona con quien hiciste el compromiso. Es imposible cumplir
o intentar cumplirlas viviendo separadamente.
Para cuidar a una persona se requiere estar con ella las 24 hrs.,
cuidando de ella, atendiéndola, que nada le falte o le
pase. De igual manera sucede con el ofrecimiento de protección.
La protección significa que las 24 hrs. se estará
velando por el individuo para que siempre esté a salvo
y nada le pase, para mantenerlo libre de accidentes, enfermedades
y de la muerte.
Ejemplo: Gilberto es un
médico muy exitoso, tiene 50 años y nunca se ha
casado. Es independiente. Vive al lado de los padres, respetando
su intimidad, pero siempre a su cuidado. Cuando era niño
sus padres tuvieron un accidente automovilístico y les
prometió que los cuidaría y protegería para
que nada les pasara. Esta promesa ha continuado el resto de su
vida, comenzando porque escogió la carrera de médico,
ya que de esa forma él podría cuidarlos y protegerlos
en su enfermedad, y segundo, aunque viven "separados",
sus casas se localizan puerta con puerta.
Nunca te voy a dejar... Siempre estaré contigo...
Si algo te pasa, me muero... Estaré contigo hasta que la
muerte nos separe... Estas promesas implican que en el
subconsciente no cabe la posibilidad de una separación
después de la muerte. Desafortunadamente si prometiste
o tomaste alguna de estas decisiones, y la persona con la que
adquiriste el compromiso muere, inconscientemente buscarás
la forma de ir con ella. Pues tu falso propósito es estar
siempre con ella.
Generalmente las personas que tienen este tipo de promesas nunca
pueden terminar su etapa de duelo. Siempre añoran al ser
querido. Lo lloran con frecuencia y se sienten con un gran vacío.
Ejemplo:
Allison: Nunca conocí a mi padre.
Siempre estuve muy cerca de mi madre, la adoraba y ella a mí.
Le prometí estar siempre con ella. Desde que murió,
hace dos años, mi vida no tiene sentido; siento que me
estoy muriendo. Siempre he estado sana, pero desde que mi madre
murió tengo problemas de corazón. Aunque el doctor
dice que no es nada grave yo sé que me estoy muriendo.
El falso propósito de vida (promesas) de Allison era estar
siempre con su madre. Cuando ella muere Allison tiene que seguirla,
no puede quedarse. Su Enemigo Interior comienza a enviarle síntomas
físicos buscando una justificación para seguir a
la madre. Aunque el médico le dice que no tiene nada, Allison
cree realmente que se está muriendo, hasta que finalmente
su corazón comienza a fallar.
En la evolución del ser humano no está contemplado
el que los hijos se queden a vivir con los padres o sean sus nanas
para siempre. La evolución del hombre requiere de una libertad
para vivir, para experimentar las vivencias que le corresponde
a cada individuo vivir. Esto no quiere decir que cuando los padres
requieran de verdadera ayuda de los hijos, éstos no correspondan.
Sí lo harán, pero con libertad, utilizando su libertad
de elegir el cómo, cuándo y dónde en relación
a su momento en la vida. Sin el lastre de la promesa -culpa- que
obliga a estar ahí, junto a ellos, por el simple hecho
de que tienes que..., aunque en muchas ocasiones no desees o no
puedas hacerlo.
"Te voy a ayudar a ser feliz... ¡Imposible
cumplir con esto!, no hay manera alguna de que alguien pueda cumplir
esta promesa. La felicidad de un individuo depende única
y exclusivamente de sí mismo. Es como el comer o el dormir,
nadie puede dormir por otra persona".
La promesa de un niño a su madre de ayudarla a ser feliz,
porque el papá es violento, es imposible. El niño
no puede obligar a la madre a dejar al hombre que ella misma escogió
como esposo, y que ella misma no decide ponerle límites.
Es mentira lo que muchas madres le dicen a los hijos:
-Por ti sigo viviendo con tu padre, soy infeliz porque
quiero que tú tengas padre... La madre vive con
el esposo porque así se lo demandan sus propias promesas,
miedos y culpas, o porque no tiene el valor para salir a la calle
y buscar trabajo, o enfrentar a la sociedad, o muchos otros motivos
más. El niño nunca obligó a los padres a
que se casaran, tampoco a hacer el amor para ser concebido.
Ejemplo : José: Mi esposa me llama
poco hombre, porque cuando mi madre me llama voy a verla de inmediato.
Pero ella está muy sola y se siente infeliz porque estoy
lejos. Bueno, vivimos a 30 minutos de su casa. Pero me siento
culpable porque me dice:
-Sufro mucho porque no estas aquí, estás muy lejos.
La madre posesiva -sin saber conscientemente que el hijo tiene
promesas-, utiliza esta fórmula de manipulación,
y como el hijo se siente culpable porque no está cumpliendo
la promesa sucumbe a la manipulación por culpa.
Nunca te olvidaré... Siempre te voy a querer...
Siempre vivirás en mí... En muchas ocasiones
el Enemigo Interior utiliza estas promesas de una manera cruel;
debido a que llega a impedir que las relaciones amorosas se den
en plenitud, subconscientemente el amor que se desea otorgar a
la novia (o), esposo (a), no se puede dar al 100%, ya que con
anterioridad ese lugar está ocupado por la persona a la
que se le hizo la promesa.
Ejemplo: Roselle: Cuando tuve mi primer novio,
Alberto, con quién me iba a casar, siempre pensé
que si algo llegara a pasar nunca lo olvidaría, y que a
pesar de la distancia siempre lo amaría. Cuando decidimos
casarnos, Alberto cambió, se volvió celoso y posesivo,
comenzamos a pelear, hasta que finalmente decidí no casarme,
sus celos me atemorizaron. Han pasado 20 años y sigo pensando
en él. Lo recuerdo con mucho amor, no lo he podido olvidar.
Me siento muy culpable con mi esposo porque no puedo amarlo como
yo quisiera.
Las promesas hechas a sí misma de nunca olvidarlo y siempre
amarlo continúan vigentes; el antiguo novio a través
de las promesas está ocupando un espacio energético
y mental en ella que impide que el amor por su esposo se desarrolle,
su Enemigo Interior la hace sentirse culpable.
De esta manera absurda el individuo se compromete toda la vida.
Guardando devoción a personas que nunca más volverá
a ver.
Voy a hacer que se lleven bien... Seré el lazo de unión
entre ustedes... Haré que se vuelvan a querer.
Estas promesa son hechas por los hijos a los padres que están
divorciados o que su relación matrimonial es mala. El falso
propósito de vida del niño se convertirá
en la lucha de ayudar a los padres a que se unan o se lleven bien
aun en contra de su voluntad. Al no poder lograr unirlos se sentirá
fracasado y culpable ya que no pudo lograr el falso propósito
de su vida. De ninguna manera es obligación de los hijos
cambiar las decisiones de los padres, pues ellos tienen libertad
de elegir con quién viven y cómo llevan sus relaciones
de pareja.
Ejemplo: Silvina, de 14 años: Cuando
tenía cuatro años mis padres se divorciaron. Antes
de que se separaran peleaban continuamente. Me prometí
hacer que se llevaran bien para que nunca se separaran. Los pleitos
continuaron hasta que finalmente se separaron, cuando mi padre
se fue decidí ser el lazo de unión entre ellos y
hacer que regresara. Yo era muy alegre pero desde que él
se fue cambié, mi mamá dice que me convertí
en una niña callada y que no quería estar con nadie.
Mi madre se volvió a casar pero nunca pude aceptar a su
nuevo esposo, a pesar de que es muy bueno y me trata como a su
propia hija. A la semana de que cumplí 13 años mi
papá me habló diciendo que se había casado.
Me sentí muy mal y me deprimí mucho. Desde entonces
no tengo ganas de hacer nada, nada me importa.
Cuando los padres de Silvina se separan ella pierde su falso propósito
de vivir que era su promesa de hacer que se llevaran bien y evitar
que se divorcien.
Al saber que su padre se casa pierde toda esperanza de reunirlos.
Voy a ser como tú... En el intento de
complacer al padre, a la madre, hermano (a), el niño desea
ser como él o ella. Al crecer va tomando características
tanto físicas como de carácter, convirtiéndose
en una mala copia de la persona con la que deseó tener
parecido. Por lo general este parecido se enfatiza en la edad
adulta, la similitud se puede apreciar en la manera de expresarse,
de actuar y hasta físicamente la semejanza puede llegar
a ser extraordinaria.
Ejemplo:
-Conforme pasan los años me parezco más a mi
mamá o papá.
Muchos son los casos en los que en las familias, si el padre o
la madre es abogado, los hijos serán abogados.
Si la madre se casó a los 16 años, la hija se casará
a la misma edad.
Esta promesa podría parecer inofensiva, pero no es así,
debido a que el programa no discrimina, toma las cosas positivas
y negativas. La persona actúa sin pensar en lo que le gusta,
quiere o desea; acepta como suyos los gustos de aquel al que desea
parecerse o copiar. Si no logra cumplir con su promesa, su vida
se convierte en un constante intento de igualar al padre, madre
o hermano.
No quiero crecer... No quiero ser grande... El
problema de esta promesa implica que el niño inconscientemente
obstaculiza el proceso de desarrollo físico y emocional.
Estas promesas pueden ser ocasionadas por el sobre proteccionismo
de los padres a los hijos o vivencias de los padres que el niño
observa y por miedo decide no crecer, así como por expresiones
y peticiones de los padres a los hijos como: "Me gustaría
que siempre fueras niño...", "siempre serás
mi niño chiquito...", "los niños no sufren,
sólo disfrutan su niñez...", etc.
Ejemplo:
A la madre de Italia le preocupaba que su hija no creciera, con
11 años de edad estaba por debajo de la estatura promedio.
Italia: No quiero crecer, si crezco dejaré
de ser niña. Me da miedo ser grande. Los adultos sufren,
como mi mamá que tiene que trabajar todo el día.
Los adultos tienen muchas preocupaciones. Los niños sólo
tenemos que jugar. Mi abuelo me dijo que ojalá siempre
fuera niña, porque la única obligación de
los niños es jugar. Y yo quiero seguir jugando siempre.
Cuando Italia entendió que el proceso de crecimiento en
el ser humano es inevitable, y que no hay nada malo en ser adulto,
su cuerpo físico creció varios centímetros
en un par de semanas. Emocionalmente comenzó a actuar como
una chica de su edad, dejando atrás el comportamiento de
una pequeña niña.
Trabajaré para que nada te falte... Yo te voy a
dar todo lo que necesites... Nunca te faltará nada...
El comportamiento usual de la persona que tiene este tipo de promesas
es muy claro, constantemente está al pendiente de las necesidades
de aquellos con los que tiene la promesa, les proveen dinero y
regalos aun a pesar de que éstos estén en una edad
productiva y no necesiten atención especial.
Ejemplo:
Blanca: Mi esposo invierte casi todo su dinero
en sus padres. Tenemos cuatro años de casados y vivimos
en una casa humilde porque todo lo que gana se lo dá a
ellos. Hace seis meses cambió la sala de sus padres por
una nueva. Nuestra casa tiene una sala vieja y rota, cuando la
compramos ya era de uso. Sin embargo vio primero por sus padres
que por nuestro propio hogar. Hemos discutido mucho por eso. Mis
hijos en ocasiones no tienen ropa, sin embargo le compra ropa
a sus padres antes que a sus hijos. Una vez me dijo:
-Mis padres fueron primero.
Soy el (la) mayor, mi responsabilidad es cuidar a mis
hermanos... Esta es una gran mentira. La responsabilidad
de cuidar a los hermanos es de los padres. Por generaciones se
les ha pedido a los hijos mayores que se hagan cargo de cuidar
a los hermanitos, porque los padres están ocupados o alguno
de los dos fallece. Es contra las leyes de la naturaleza que un
menor cuide a otro niño. El niño "mayor"
o adolescente "mayor", también tiene las mismas
necesidades de ser atendido que los hermanos menores.
La confusión comienza en que al aceptar la responsabilidad
momentánea de cuidar a los hermanos, el Enemigo Interior
del niño o adolescente se aprovecha y crea un compromiso
de por vida. Impidiendo que la persona pueda desarrollarse en
sus propias actividades, ya que tiene obligaciones mucho más
importantes con los hermanos que consigo mismo.
Voy a ser perfecto... Quiero que todo sea perfecto…
Las personas con estas promesas tienden a estar constantemente
insatisfechas, enojadas, en crítica. Son intolerantes y
autoritarias. Reclaman perfección en ellas mismas, y en
su entorno no aceptan sus errores porque no lo pueden ver, ya
que son perfectos. Esto quiere decir que si se equivocan y se
ven obligados a aceptarlo, se van a sentir tontas, avergonzadas
y enojadas consigo mismas. Y si las cosas no salen como las programaron
se enojarán con los demás, criticarán a la
gente y el sistema en el que viven, querrán imponer sus
opiniones con el objeto de que las cosas salgan "perfectas".
Sus expectativas siempre son mayores a la realidad de su vida.
La perfección es imposible en este planeta tierra. El ser
humano está en un proceso de aprendizaje. El aprendizaje
lleva implícito el error o equivocación que da como
resultado la imperfección.
Tengo que quererte porque eres mi padre o madre...
Esta promesa es una auto-imposición debido a la culpa creada
por el abandono, rechazo y creencias sociales. El amor es una
semilla que se siembra en el niño y se cultiva como a una
planta. Cuando un individuo es maltratado, rechazado o abandonado,
el amor se nubla, se desvanece debido a que la interconexión
de energía recíproca de amor está obstruida.
Para que un niño pueda amar a sus padres, éstos
deben ganarse el respeto, amor y confianza del chico. Es imposible
exigirle amor a una persona cuando a cambio se propina golpes,
regaños, insultos, maltratos físicos, verbales y
emocionales. Lo único que puede tener este niño
por los padres es un miedo enorme y una enorme culpa creada por
la falsa creencia de que es malo. Pero la sociedad y la religión
nos dicen que debes amar a tus padres por el simple hecho de que
te dieron la vida. No importando que hayas sido maltratado o que
nunca más vuelvas a ser atendido por ese padre o madre
que te abandonó. En el momento en el que regrese debes
de abrirle los brazos y decirle te amo. ¡Qué romántico!,
pero así no funcionan las cosas en la realidad. El maltrato
y abandono crean resentimientos, miedos y culpas. Por lo tanto
de ninguna manera debes sentirte culpable porque no puedes cumplir
con las promesas que te hiciste de amar a alguien que nunca te
dio amor.
Esto no quiere decir que a cambio alimentes odio, eso nunca. El
intento es primeramente dejar de sentir culpa por no tener amor
a esos seres que te dieron la vida, pero que no te pudieron dar
amor. Segundo, tener compasión y perdón por aquel
que en su ignorancia te hizo daño.
*Continúa el ejercicio:
3.- Después de haber leído estos ejemplos, acuéstate
boca arriba, relájate, deja que la música penetre
en ti como un baño de luz.
4.- Con los ojos cerrados, concéntrate en el área
de tu ombligo; permítete recordar cómo adquiriste
estas promesas (si no lo logras no te preocupes). Deja que la
energía que te conecta con las promesas se disuelva y salga
de ti, renuncia a estas ataduras para recuperar tu libertad y
puedas utilizar tu libre voluntad para decidir libremente sin
culpa, miedo y resentimiento.
5.- Concentra tu atención en tu ombligo -(donde se almacena
la energía de dependencia). Ordena al Enemigo Interior
salir de ti. La energía de dependencia está relacionada
con las promesas que a través del Enemigo Interior te obliga
a depender de los demás.
Ahora pon atención en el centro de tu pecho (donde se acumula
el miedo) y expúlsalo como si fuera una fuente de energía
obscura que brota de tu pecho y ombligo; déjalo salir al
tiempo que renuncias a ser esclavo de las promesas que te causan
miedo y culpa, que te hacen sentir que si no cumples eres malo
o que estás haciendo cosas malas.
*Alterna el paso No. 5 con el 5(a).
5(a).- Utiliza el audiovisual de Cromoterapia. Obsérvalo
manteniendo la intención de eliminar de ti al Enemigo Interior
relacionado con las promesas. Expulsa a través del centro
de tu garganta, centro de tu pecho, boca de tu estómago
y ombligo la energía relacionada con las promesas. Libérate.
6.- Deja que la música continúe tocando hasta que
finalice, termina el ejercicio. Si te quedaras dormido, está
bien, ya que la música actuará por sí misma
y tus cuerpos trabajarán con la orden de liberación
que diste al inicio del ejercicio.
7.- Si llegaran pensamientos negativos como, "Estoy perdiendo
mi tiempo", "nada voy a lograr", etc. O pensamientos
diferentes que te distraigan de tu objetivo, déjalos pasar,
no te detengas en ellos y persiste en tu trabajo concentrándote
en lo que estás haciendo.
8.-Trabaja cada día una de las promesas que marcaste, así
como las que agregaste a la lista. Repite el ejercicio hasta que
sientas que ya dejaron de tener influencia en tu vida.